Si hubieses estado conmigo el 29 de Septiembre del 2015 entenderías por qué ese día fue tan determinante para mí. Ese día, me encontraba en un salón de conferencias del banco donde trabajaba en New York City, el salón tenía una vista lindísima, me sentía muy tranquila, nada podía ir mejor. Había llegado a ese punto donde siempre había querido llegar. New York City siempre había sido mi sueño, mi meta. Siempre había escuchado que si lograba llegar a New York City no habría nada que no pudiera lograr.

En ese momento me encontraba trabajando en una posición para un banco muy prestigioso, finalmente contando con toda la seguridad y estabilidad laboral que siempre había deseado, financieramente cómoda y con un futuro profesional muy prometedor.  Y fue allí, en ese salón donde comenzó todo, trabajando en un reporte muy importante en mi computadora y con una vista inigualable al Bryant Park de New York City (que por cierto, si todavía no conoces este parque te invito a que lo hagas, es muy lindo).

En ese momento mientras trabajaba mi mente empezó a divagar, hasta el punto de solo oír el clic de mi computadora, y fue allí cuando todo hizo sentido… En ese momento me dije a mi misma “no puedo creer que mi vida va a ser simplemente un clic de computadora, tiene que haber algo más para mí.” Fue en ese momento donde todo comenzó, y donde finalmente pude cuestionarme mi existencia y propósito profesional. Dos días después renuncié a mi trabajo y el resto es historia.

 Por su puesto que ya yo venía trabajando de coach y mentora en paralelo a mi carrera desde hacía ya mucho tiempo, participando con organizaciones sin fines de lucro haciendo voluntariado, y hasta tenía algunos clientes, pero no fue sino hasta ese momento que mi necesidad de darle más sentido a mis días se manifestó  con una voz muy clara y fuerte. Fue a partir de ese momento cuando renuncié a la seguridad del 9-5 y empecé la construcción real, organizada y seria de mi negocio. Lee más aquí sobre M i historia de emprendedora disfrazada de empleada .

¿Que si fue fácil el proceso? No, al contrario, no fue nada fácil. Hoy por hoy todavía sigo enfrentando grandes desafíos que me confrontan no solo profesionalmente sino personalmente. Pero si te soy sincera los agradezco, pues son ellos los que me retan continuamente para así poder manifestar la mejor versión de mi misma cada día, cada vez con mayor fuerza.

¿Que si estaba súper segura y confiada de lo que venía al abandonar mi trabajo seguro? Para nada, incluso después de haber acabado con "mi ceguera profesional" todavía me seguía saboteando inconscientemente y tenía mucho miedo a lo incierto. 

¿Que si tenía mi idea de negocio clara desde aquel Septiembre? Nada de eso. Yo solo sabía que quería seguir ayudando a profesionales en su búsqueda de una vida laboral gratificante, pero no tenía mucha idea del cómo lo iba a hacer. El camino me fue dando las pistas que fui necesitando, poniendo a las personas correctas en mi camino, y aquí estoy, compartiéndote mi historia.

¿Por qué te digo todo esto?

Bueno, porque muchas veces deseamos algo fervientemente pero nos saboteamos duramente (y a veces sin darnos cuenta) pues en el fondo no creemos que es posible para nosotros, y aun cuando creyésemos que fuera posible, no nos creemos capaces de lograrlo. El reto detrás de todas nuestras grandes ideas y proyectos es el poder confiar en nosotros mismos y en nuestras capacidades, y nunca perder la fe.

Por eso hoy te quiero invitar a que nunca pierdas la fe, a que nunca dudes de que lo que deseas es posible para ti y de que eres capaz de lograrlo.

Cuando operamos desde el miedo, la duda, y la falta de confianza, nos alejamos de nuestra mejor versión y dejamos de confiar en nosotros mismos y de lo que somos capaces de lograr. Cuando funcionamos con miedo lo único que hacemos es apostar a escenarios futuros donde nuestras posibilidades se reducen, y a nuestra supuesta falta de capacidad, de habilidades, de recursos, y de tiempo. Estaríamos claramente apostando a nuestro fracaso en ese proyecto o en aquello que realmente deseamos lograr.

Así que nunca pierdas tu fe y tu confianza, pues recuerda que si en verdad deseas algo y eres estratégico en tu hacer, de seguro lo lograrás. Todo deseo o proyecto comienza con empuje y pasión, pero, ¿cómo lo continúas y le das permanencia? Con fe y confianza en ti mismo, esfuerzo, perseverancia, creatividad y mucha paciencia.

Mil gracias como siempre por leerme, ¡te deseo muchos éxitos!

Un fuerte abrazo, 

Dayana